Fecundidad : su concepto en gloria : una estética teológica de Hans Urs von Balthasar.

El presente capítulo, sin duda, remonta al origen pneumatológico de la fecundidad, dejando en claro el pensamiento de Hans Urs von Balthasar en lo que respecta a dicha fecundidad, al interior de la Iglesia, de los grandes carismas misioneros que en ella irrumpen y se derraman en discursos inspira...

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Detalhes bibliográficos
Formato: Tesis de maestría
Publicado em: 2015
Acesso em linha:https://repositorio.uc.cl/handle/11534/21264
Descrição
Resumo:El presente capítulo, sin duda, remonta al origen pneumatológico de la fecundidad, dejando en claro el pensamiento de Hans Urs von Balthasar en lo que respecta a dicha fecundidad, al interior de la Iglesia, de los grandes carismas misioneros que en ella irrumpen y se derraman en discursos inspirados por el Espíritu Santo, teniendo su cédula humana más densa en el amor humano en el matrimonio, pero centrado en Jesús el Cristo, posibilitada por la fe de María en cuanto obrado por el Espíritu Santo. Sin embargo, en definitiva, es el envío del Espíritu Santo a partir de la partida de Jesús Crucificado al Padre, que se constituye en fuente inagotable de la fecundidad aquí en la tierra, siempre proyectándose a la vida eterna con mayor desemejanza con respecto a la semejanza experimentada.El presente capítulo, sin duda, remonta al origen pneumatológico de la fecundidad, dejando en claro el pensamiento de Hans Urs von Balthasar en lo que respecta a dicha fecundidad, al interior de la Iglesia, de los grandes carismas misioneros que en ella irrumpen y se derraman en discursos inspirados por el Espíritu Santo, teniendo su cédula humana más densa en el amor humano en el matrimonio, pero centrado en Jesús el Cristo, posibilitada por la fe de María en cuanto obrado por el Espíritu Santo. Sin embargo, en definitiva, es el envío del Espíritu Santo a partir de la partida de Jesús Crucificado al Padre, que se constituye en fuente inagotable de la fecundidad aquí en la tierra, siempre proyectándose a la vida eterna con mayor desemejanza con respecto a la semejanza experimentada.El presente capítulo, sin duda, remonta al origen pneumatológico de la fecundidad, dejando en claro el pensamiento de Hans Urs von Balthasar en lo que respecta a dicha fecundidad, al interior de la Iglesia, de los grandes carismas misioneros que en ella irrumpen y se derraman en discursos inspirados por el Espíritu Santo, teniendo su cédula humana más densa en el amor humano en el matrimonio, pero centrado en Jesús el Cristo, posibilitada por la fe de María en cuanto obrado por el Espíritu Santo. Sin embargo, en definitiva, es el envío del Espíritu Santo a partir de la partida de Jesús Crucificado al Padre, que se constituye en fuente inagotable de la fecundidad aquí en la tierra, siempre proyectándose a la vida eterna con mayor desemejanza con respecto a la semejanza experimentada.El presente capítulo, sin duda, remonta al origen pneumatológico de la fecundidad, dejando en claro el pensamiento de Hans Urs von Balthasar en lo que respecta a dicha fecundidad, al interior de la Iglesia, de los grandes carismas misioneros que en ella irrumpen y se derraman en discursos inspirados por el Espíritu Santo, teniendo su cédula humana más densa en el amor humano en el matrimonio, pero centrado en Jesús el Cristo, posibilitada por la fe de María en cuanto obrado por el Espíritu Santo. Sin embargo, en definitiva, es el envío del Espíritu Santo a partir de la partida de Jesús Crucificado al Padre, que se constituye en fuente inagotable de la fecundidad aquí en la tierra, siempre proyectándose a la vida eterna con mayor desemejanza con respecto a la semejanza experimentada.El presente capítulo, sin duda, remonta al origen pneumatológico de la fecundidad, dejando en claro el pensamiento de Hans Urs von Balthasar en lo que respecta a dicha fecundidad, al interior de la Iglesia, de los grandes carismas misioneros que en ella irrumpen y se derraman en discursos inspirados por el Espíritu Santo, teniendo su cédula humana más densa en el amor humano en el matrimonio, pero centrado en Jesús el Cristo, posibilitada por la fe de María en cuanto obrado por el Espíritu Santo. Sin embargo, en definitiva, es el envío del Espíritu Santo a partir de la partida de Jesús Crucificado al Padre, que se constituye en fuente inagotable de la fecundidad aquí en la tierra, siempre proyectándose a la vida eterna con mayor desemejanza con respecto a la semejanza experimentada.